Slide #1 image
Slide #2 image
Slide #3 image
NextPrev

 

Una serie de nuevos comportamientos emergen durante los años de la adolescencia que pueden explicarse como resultado de cambios en el cerebro. Aunque estos nuevos comportamientos a menudo pueden irritar y frustrar a los padres, son completamente normales en el contexto del desarrollo del cerebro adolescente.

 

Uno de los cambios importantes se relaciona con alteraciones en el patrón de sueño. Los patrones de sueño cambian durante la adolescencia porque el sistema circadiano del cerebro (reloj biológico) cambia. Este cambio se produce como resultado de una compleja interacción dinámica entre el desarrollo del cerebro determinado genéticamente y el impacto del medio ambiente.

 

el patrón habitual de la infancia de "levantarse temprano e ir a la cama temprano" cambia a un patrón de "ir a la cama tarde y levantarse tarde". Este cambio natural en el ritmo circadiano se ve acentuado por el ambiente adolescente. 

Los adolescentes son a menudo atiborrados de luces brillantes en la noche, estimulación electrónica y social que los mantiene activos hasta la madrugada, y las reuniones de fin de semana que llegan hasta bien entrada la madrugada. Todos estos factores convergen para establecer un nuevo ciclo de dormir tarde y levantarse tarde.

¿Por qué los adolescentes necesitan de el Sueño?

Los adolescentes se quedan despiertos hasta mucho más tarde que los niños más pequeños, y aún así se ven obligados a levantarse temprano en días de escuela, su tiempo total de sueño es más corto en los días lectivos que en los fines de semana, y esto altera el ritmo del sueño. 

Los adolescentes necesitan alrededor de 9 a 9 ½ horas de sueño cada noche, más que lo que necesitan los preadolescentes. Puesto que no llegan a esta cantidad durante la semana, muchos adolescentes tratan de recuperar el sueño perdido los fines de semana, lo que normalmente molesta a sus padres. 

Es importante recordar que los adolescentes duermen hasta tarde los fines de semana, ya que son privados de sueño. Ellos han creado una enorme deuda de sueño durante la semana y tienen que pagarla en el fin de semana. La privación del sueño en los adolescentes puede afectar negativamente el control de la conducta, la emoción y la atención, y es un impedimento importante para el aprendizaje, el logro de la competencia social, la concentración, enfoque y la calidad de vida. 

Los horarios escolares no se basan en los patrones de sueño/vigilia de los adolescentes. Los estudiantes en las clases de la mañana reportan estar menos alerta, más cansados, y se esfuerzan más para prestar atención. Con toda esta falta de sueño no es de extrañar que los adolescentes llegan tarde a clase, con sueño, reacios a participar en actividades extracurriculares y de mal humor. ¡Y no es de extrañar que muchos padres ven a sus hijos adolescentes como un dolor de cabeza en las mañanas! Disminuir la cantidad de actividades estimulantes por la noche (TV, teléfono, Internet) es una forma de recuperar las horas de sueño perdidas. Muchos de los desarrollos sociales que pueden ayudar a corregir el problema de la falta de sueño de los adolescentes implican grandes cambios en la política social. Estos incluyen: planes de estudio escolares y la política de reestructuración, para comenzar la escuela más tarde y terminar la escuela más tarde, y la creación de una conciencia más amplia de la privación del sueño entre los padres, los maestros y los médicos. 

Los cambios en el cerebro durante la adolescencia son tan importantes como los cambios corporales. Los adolescentes necesitan dormir, no sólo porque es parte de su constitución biológica, sino porque beneficia a su desempeño social y académico, así como su salud mental. Así que, en vez de luchar con los adolescentes en la mañana, permitales dormir, denles un fuerte abrazo con un buen desayuno, y dejen que ellos comienzen la escuela a las 10 de la mañana.

 

   

 

CIDS CAMH Jóvenes UNAN-LEÓN